
Se quemó
su corazón como un cigarro.
Seguía el humo
como un adios.
Llenaban sus ojos
las lágrimas.
Como no.
Era el humo.
Otra calada
y a consumir recuerdos.
Todo es tan fácil
el aire se lo llevó.
Lo que quedaba
era un sabor acre.
Anhelar más
aunque todo fuera ceniza
Prender y quemar
el olvido.
Agonizar la colilla
y sin más aplastarla
Todo era tan fácil
Aun quedaban 20 recuerdos
por gastar.
